incóMODA

De los pelos
Les presento un par de situaciones que les resultarán familiares:
1. Primera hora de la mañana. Nos vestimos para ir al trabajo/reunión/turno al médico/lo que sea. Nos demoramos media hora en conseguir que el pelo luzca no bien, sino majestuoso, gracias a una combinación de lavado, productos químicos y tecnología capilar de última generación. Salimos a la vereda y la repentina ecuación lluvia+viento se lleva puesta toda nuestra producción en segundos.
2. Sábado, día de salida de tarde con familia o amigos. Temprano, lavado de pelo riguroso y secado con delicadeza, pero -oh, casualidad- todo no puede salir bien: el flequillo no se deja dominar. Queda un pico apuntando hacia cualquier lado (no, a todos a la vez) y nuestra esperanza de lucir impecables, al tacho.
Ambas son ejemplos de lo que se conoce como un BAD HAIR DAY. Inmediatamente, junto con nuestro humor, el día se transforma en algo abominable. Los demonios nos poseen y nos transforman la cara de forma tal que ni nuestra propia madre se atrevería a preguntarnos qué no pasa.
Probamos acomodarlo de a mechitas y nada, el infeliz se emperra en lucir como paja ya a las 8 de la mañana. Luego, la opción es atarlo pero el frizz ya ha hecho estragos y Diana Ross al lado nuestro es un poroto. El pañuelo a la cabeza está descartado porque no estamos en 1950 (¿o ya volvió la moda, como todas?). ¿Qué queda, excluyendo el rapado a cero? TO-LE-RAN-CIA. Poner cara de poker y ante las miradas ajenas responder superadas (aunque no nos pregunten): "¿Viste mi peinado trash? es lo último".
Hombres del mundo, manténganse alejados y dense por alertados: un bad hair day no se minimiza ni se ignora con facilidad. Es tragedia al mejor estilo griego: a los gritos y en tacos altos. Oh! de aquellos que osen averiguar a qué se debe nuestra antipatía. Obtendrán como respuesta algo que no se compara ni con el mal de ojo. Nada podrá solucionar el desastre. Retroceder nunca, rendirse jamás.

3 comentarios :

Aninka Tokos 14 de marzo de 2011, 11:07  

Este post me hizo una radiografía exacta! Es una pena decir "lo amé" porque me identifica con un constante peinado despeinado, pero la verdad es que no hay nada más real que la situación de mega producción capilar y luego el viento húmedo que en dos segundos nos mándo el look al más allá. Le sumo algo más: largos minutos a puro secador y un efecto poco deseado: ¡estática! Me quedan los pelos parados o peor, flequillo hiper pegado a la frente.
Vamos por más! :S

Lucía 14 de marzo de 2011, 11:34  

Ahhh bad hair days, son de los peores que existen...
Un problema capilar muy molesto que me acosa es el siguiente: día cualquiera de la semana, en el que me baño y luego me voy a dormir (sola), me miro al espejo y no puedo creer lo bello que me quedó el pelo: brillante, balanceándose cual cabello de princesa de Disney, perfecto. PERO, un día "de salida", en el que deseo realmente que el pelo me quede lindo, no hay caso, una porquería pegada a la cabeza.
No falla.

Cintia 16 de marzo de 2011, 2:20  

Durante años usé el pelo corto, y a pesar de tener el pelo lacio el intento de domesticarlo antes de salir a trabajar era tiempo invertido en vano. Por lo que tuve que negociar con la madre naturaleza: Baño al levantarme. Al secarse solito, todo quedaba en su lugar :) Claro que eso poco le importaba a mi jefe con mis llegadas tarde, pero ese es otro detalle...
Hoy, ya largo me lo ato y fue jajajaja (aunque confieso q mi flequillo suele revelarse)

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